Papa Ava Shenouda III

“Tu pueblo se ofrecerá voluntariamente en el día de Tu poder; En el esplendor de la santidad, desde el seno de la aurora; Tu juventud es para Ti como el rocío. El SEÑOR ha jurado y no se retractará: Tú eres sacerdote para siempre Según el orden de Melquisedec.” (Salmos 110:3-4)

H.H. Pope Shenouda IIISu Santidad, el Papa Shenouda III, Nazeer Gayed, nació el 3 de agosto de 1923, dentro de una familia religiosa en la provincia de Assyut, Alto Egipto. Desde su infancia, Nazeer Gayeed fue un participante activo trabajando para la Iglesia. A los 16 años inició su servicio en el programa de la Escuela Dominical de la Iglesia de San Antonio en Shoubra, El Cairo, en donde también asistió a la escuela. En 1947, Nazeer se graduó de la Universidad de El Cairo con una Licenciatura en Artes, en Inglés e Historia. Más tarde completó su Licenciatura en Teología Copta y tras su graduación del Seminario Teológico, fue nombrado Profesor del Seminario del Antiguo y Nuevo Testamento, debido a su excelencia académica en estudios religiosos. En l953 fue nombrado profesor en la Universidad Monástica de Helwan.

El 18 de julio 1954, Nazeer Gayed decidió dedicar su vida a la meditación, la oración y el acetismo, entrando al monasterio de El-Souryan en el desierto occidental de la zona Copta de Egipto. Su nombre cambió por el de Padre Antonio El-Souryani y su vida solitaria lo convirtió en un ejemplo, después de San Antonio el Grande, quien renunció al mundo viviendo en el árido y seco desierto occidental y cuya auto-disciplina y vida espiritual crecieron en una cueva, aspectos que hoy día son inculcados a los estudiosos de la religión en todo el mundo como el origen de la vida monástica cristiana. La historia registra a San Antonio como alguien que deseaba pasar su vida en busca de soledad, deseando sólo a Dios, poniendo sus deseos de lado para convertirse en un maestro inspirado, en un humilde ejemplo de la práctica rígida de la abnegación, en una fuente de sabiduría práctica que no requiere de lo mundano, para los que igualmente buscan una vida espiritual abundante a través del sufrimiento y la soledad.

De l954 a l962, el Padre Antonio El-Souryani vivió la vida de soledad que deseaba, dedicado totalmente a la contemplación, el ayuno y la oración y recibió la ordenación sacerdotal. El padre Antonio El-Souryani puso fin a su apreciada vida hermética dejando sus deseos de lado aceptando con obediencia la ordenación de Obispo de la Educación Cristiana y se convirtió en el Director del Seminario Teológico. El Padre Antonio toma entonces el nombre de Abba Shenouda. Su Gracia fue el responsable de la orientación cristiana de la juventud y la educación cristiana en todas las diócesis de Egipto. Bajo su administración en el Seminario Teológico, se triplicó el número de estudiantes. El 14 de noviembre de l971, su Gracia, el Obispo Shenouda, fue nuevamente llamado a la obedicencia y fue entronizado como nuestro amado Papa.

Su Santidad, el Papa Shenouda III, el sucesor 116° de San Marcos*, el Apóstol, el Papa de Alejandría y Patriarca de la Sede de San Marcos es una ejemplificación de papado…

Una vida considereda de compromiso total y permanente para Nuestro Señor Jesucristo

El Señor Jesucristo dijo: “Así pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14:33) Ciertamente, ser discípulo significa tener en cuenta el costo de seguir a Jesucristo y pagar de buena gana. El costo de la vida monástica exige todo lo que una persona tiene, todo lo que es, y todo lo que será. La inspiración divina se proclama en el libro sagrado de la Sabiduría (4:1), “¿Cómo es la generación de castas?”. San Pablo enseñó que Dios nos llama a la santidad (Tesalonicenses 4:3). Podemos estar seguros, el Papa Shenouda considera a la vida monástica deseada como vivir la vida de los ángeles del cielo aquí en la tierra. El Señor de la Gloria dijo: “Porque en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en los cielos” (Mateo 22:30).

La vida considerada virtuosa de Su Santidad el Papa Shenouda es evidente, no ha sido vivida a través de la carne, sino a través del espíritu. El padre Juan Casiano escribió: “No habrá ninguna virtud que haga que un ser humano se asemeje a los ángeles como la virtud de la castidad, porque la vida humana con castidad, aunque resida en el cuerpo, se comporta como si el cuerpo no existiera, y no será según la carne sino según el Espíritu” con Nuestro Señor Jesucristo (Romanos 8:9). Los seres humanos que pueden vivir en castidad y pureza son superiores a los ángeles que viven sin cuerpo y sin deseos en contra de su espíritu.”

Su Santidad es un ejemplo constante para todas las personas y particularmente para los de vida monástica. San Juan, el discípulo célibe era conocido como el que “amaba Jesús”. Fue así, amando al Señor, que se apoyó en su seno en la Última Cena y se atrevió a preguntarle con valentía lo que el resto de los discípulos no hizo: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?” (Juan 21:20) Cuando Nuestro Señor Jesucristo se mostró en el Mar de Tiberiades, después de su gloriosa resurrección, ninguno de sus discípulos elegidos pudo reconocer a su amado Señor, excepto San Juan, el célibe, quien exclamó asombrado a San Pedro, “¡Es el Señor!” (Juan 21:1-7). San Jerónimo explicó el significado de este importante evento: “Nadie lo reconoció excepto Juan, porque era célibe, porque era hijo del celibato”

Ciertamente es el mayor honor en el ejemplo de vida inspirada por Su Santidad. En el Apocalipsis, San Juan, el célibe, anuncia la superioridad de una vida casta y pura en la morada celestial. Él habló de los ciento cuarenta y cuatro mil célibes los que vió de pie sobre el monte del Sión celestial, cantando una nueva canción que sólo los célibes pueden aprender a cantar. Estos ciento cuarenta y cuatro mil tenían una canción especial que les pertenecía sólo a ellos y además fueron bendecidos dos veces con otro privilegio especial: “…siguen al Cordero por donde quiera que va.” (Apocalipsis 14:1-4).

Su Santidad el Papa Shenouda III, no sólo es un ejemplo fiel de la vida monástica, también es un ejemplo de pureza de espíritu para la juventud. La necesidad de la pureza del espíritu es muy clara en la Santa Biblia. A causa de la impureza, Dios acabó pueblos enteros del viejo mundo con el diluvio, con el uso del fuego y azufre quemando ciudades como Sodoma y Gomorra, y derribando la fuerza de los hombres cuyos enemigos arrancaron sus ojos degradándolos al nivel de un animal. Así como la paloma que Noé liberó y regresó al arca cuando no encontró un lugar entre los cuerpos de los muertos, es que el Espíritu Santo nunca vive en lo impuro, sino en aquellos que buscan la virtud de la pureza. Ciertamente, un joven que no es preso de una vida de deseos, es quien tiene éxito en todos los aspectos de su vida. Como su Santidad bien ejemplifica, la vida de la virtud otorga muchos frutos para el crecimiento espiritual.

El compromiso total incorpora un amor definitivo para nuestro Señor Jesús antes que todo, después para la familia, y por último lo que demuestra su enseñanza: “Si alguno viene a mí y no aborrece a su padre y a su madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas, y también su propia vida, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:26). Ciertamente, todos los hombres están llamados a tener relaciones honorables con la familia, pero la relación completa y la prioridad debe ser con el Señor, nuestro Dios. Esta relación es la de incorporar el amor, no sólo en las emociones sino también en la humildad.

La humildad se puede expresar de maneras diferentes. Ser pacificador es una manera significativa. Su Santidad, el Papa Shenouda III, es el primer Papa de Alejandría que visita Constantinopla desde el gran cisma de 451 d.C., y es el primer Papa Copto que visita el Vaticano desde entonces. En mayo de 1973 Su Santidad, junto con el Papa Pablo VI firmó una declaración de interés mutuo, relativa a la unidad de la iglesia. Su Santidad ha participado activamente en el proceso de negociación de la unidad entre Calcedonia y las iglesias no ortodoxas de Calcedonia. San Agustín afirma que el Hijo de Dios se encarnó para traer la paz entre los hombres y Dios, y para curar la soberbia del corazón de los hombres.

Desde la humildad, Su Santidad no ha dejado de esforzarse por completar ese compromiso: la “muerte de lo mundano”. Sus deberes papales han hecho a Su Santidad más diligente en la enseñanza e instrucción y más que cualquier otra cosa. Ha escrito muchos libros traducidos a diversos idiomas, predicando y enseñando la Palabra en distintas lenguas, viajando mucho al extranjero, e independientemente de los problemas de salud y de seguridad, revela su humildad tomando como modelo a Nuestro Señor Jesucristo tal como está escrito: “Él mismo se hizo sin reputación, tomando forma de siervo, y haciéndose semejante a los hombres” (Filipenses 2:7).

Ni la opresión ni los tiempos violentos han disuadido en este papado los esfuerzos de Su Santidad para promover el crecimiento de la iglesia. De hecho, Su Santidad, el Papa Shenouda III, ha seguido en el ejemplo dado por San Macario el Grande, quien dió esta lección a un monje que quería saber cómo ser salvo. San Macario pidió al monje que fuera a un cementerio y maldijera a los muertos enterrados allí. El monje fue y maldijo y apedreo las tumbas. San Macario le preguntó, “¿Traes una respuesta?” El monje respondió “no”. Le dijo entonces al monje: “Ve mañana y alaba a los muertos del lugar.” Una vez más el monje fue y elogió a los muertos. San Macario volvió a preguntar al monje si traía una respuesta y él respondió “no”. Entonces, San Macario le dijo: “Si tu realmente has muerto con Cristo y has sido sepultado juntamente con él, debes ser como los muertos, a los que las maldiciones o alabanzas no les afectan. Así es como puedes ser salvo.”

El compromiso de por vida es necesario para ser un verdadero discípulo. Para aquellos que han dedicado su vida al Señor Jesucristo, estar sin el Señor en cada momento de su vida, sería similar a que la sal perdiera su capacidad de sazonar como lo señala en esta pregunta a sus discípulos: “La sal es buena, pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué será sazonada? ” (Lucas 14:34) Su Santidad, a llevado a cabo su compromiso de vida tanto en el ascetismo como en la vida académica.

Como se mencionó anteriormente, Su Santidad el Papa Shenouda III, fue obediente al llamado de la vida académica, lo que fue fundamental para la fundación del movimiento de la Escuela Dominical de la Iglesia Copta, que ofrece semanalmente enseñanza educativa y espiritual en la Catedral de San Marcos en El Cairo, y que asume un papel activo en la enseñanza de la escuela catequética en El Cairo y Alejandría.

Muchas iglesias Coptas Ortodoxas se han establecido en el extranjero, en Europa, Norteamérica, América del Sur y Australia. Su Santidad ha bendecido a muchos en sus visitas constantes a estas iglesias de reciente creación, llevando la alegría de la celebración a sus congregaciones.

En Febrero del 2006 la ciudad de Santa Cruz- Bolivia tuvo el privilegio de contar con la visita de S.S el Papa Shenouda III, para la consagración de la primera Iglesia en Bolivia. Durante su estadía lleno de bendiciones y oraciones a nuestra comunidad, a su llegada fue recibido por el gobernador Rubén Costas el cual entrego las llaves de la cuidad y le dio la bienvenida en nombre de todo el pueblo cruceño, También recibió la visita del Cardenal Julio Terrazas, y Otras autoridades en una Reunión donde dejo un mensaje de “Paz, amor y Unidad”.

PINTURA
Ireneo, obispo de la Iglesia en Lyon (C.180) escribió acerca de la sucesión apostólica y del papado: “Nos corresponde aprender la verdad de aquellos que poseen la sucesión de la Iglesia, que es de los apóstoles y entre los que no existe mancha en su conducta, sino lo que es puro y sin corrupción de la palabra… Ellos nos exponen las Escrituras sin peligro, sin blasfemar contra Dios ni deshonrar a los patriarcas, ni despreciar a los profetas” (Berkot, D. W. 2000. Diccionario de la creencia cristiana temprana, p. 30).

Te pedimos y suplicamos de tu bondad, oh amante de la creación, para recordar, oh Señor, a nuestro patriarca, el honrado padre, el sumo sacerdote, Abba Shenouda III… Mantenlo con nosotros durante muchos años y en tiempos de paz, en el cumplimiento de ese sumo sacerdocio santo que le has confiado tu mismo, de acuerdo a tu santa y bendita voluntad; definiendo correctamente la Palabra de la verdad; pastoreando a tu pueblo en la pureza y la rectitud. Amén.

*Su Santidad el Papa Shenouda III es el Papa 117° de la Sede de San Marcos, pero es considerado como el sucesor 116° de San Marcos, fundador de la Iglesia Copta Ortodoxa, uno de los setenta y dos apóstoles elegidos por Nuestro Señor Jesucristo y uno de los cuatro evangelistas; San Marcos no es un sucesor de otro, por lo tanto el Papa Shenouda III es el Papa sucesor 116° de una cadena ininterrumpida de 117 patriarcas.

Para obtener más información, visite el sitio Web oficial de Su Santidad el Papa Shenouda III.

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