Dogmas de la Iglesia

Los dogmas, a la Iglesia Ortodoxa Copta, no son conceptos meramente teológicos sobre Dios, el hombre, la iglesia, la vida eterna, las criaturas celestiales, el demonio, etc. para discutirse entre los clérigos, académicos y laicos, son en esencia, las experiencias diarias que tiene que vivir cada miembro de la de la iglesia. En otras palabras, los dogmas representan nuestra fe en Dios a través de los diversos aspectos que conllevan un mensaje, es decir, en nuestra comunión con Dios Padre en Jesucristo, el Verbo encarnado de Dios, y en Su Espíritu Santo. Así concebimos nuestra redención y nuestra pertenencia a la iglesia, con una profunda comprensión de la Santa Biblia, con la aceptación del Reino de Dios en nuestras almas, con la comunión con los seres celestiales y con la experiencia de la vida eterna.

La Iglesia no es sólo una escuela involucrada en las investigaciones y los dogmas de enseñanza, es una institución que adora a Dios y sirve a la humanidad. Trabaja para la transformación y la renovación de este mundo, en espera del mundo por venir. En verdad, la Iglesia no sería Iglesia, tal como la conocemos, sin dogmas cristianos. Los dogmas interpretan la filosofía de la Iglesia a través de la práctica de nuestra fe repetida en la sagrada tradición (las Sagradas Escrituras, la adoración, el comportamiento y la predicación). Todos estos elementos representan diferentes aspectos inseparables de la vida de la iglesia.

Los dogmas, de hecho, son espejos de las Sagradas Escrituras. Ellos explican las Sagradas Escrituras y atraen al hombre a disfrutar de su espíritu.

Los dogmas se correlacionan con nuestra actitud ascética. Los primeros teólogos de Alejandría y los clérigos eran los verdaderos ascetas y ese ascetismo todavía afecta fuertemente a nuestra teología. Esto no es negar las necesidades del cuerpo, como algunos eruditos, pero sí insistir en el aspecto de la soledad: Los primeros ascetas coptos estuvieron involucrados en el disfrute de las obras redentoras de la Santísima Trinidad, es decir, en el disfrute de la santificación del alma, la mente, el cuerpo, los dones, etc. a través de la comunión con el Padre en su Hijo por el Espíritu Santo.

Los dogmas son lo que se cree, se enseña, se confiesa y se practica.

Los dogmas son la interpretación de nuestra experiencia de Dios, en Nuestro Señor Jesucristo crucificado y resucitado. Esta experiencia no se altera a través del tiempo porque nuestro Señor Jesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:18). Los discípulos y los apóstoles (posteriormente obispos) no se sentaron alrededor de una mesa acordando enseñar nuevos dogmas, sino que eligieron predicar su experiencia cristiana. Como dice San Juan: “Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos” (1 Jn 1:3). Así, todos los dogmas cristianos son el resultado de la experiencia de la Iglesia de Cristo crucificado y resucitado, “Verdad” y “Amor”, al mismo tiempo. Recibimos estos dogmas como la verdad inmutable unida al amor.

Los Papas de Alejandría (obispos), como teólogos y pastores, vieron los dogmas como una expresión de la verdad evangélica integrada con el amor. Ellos fueron muy celosos en defender la fe ortodoxa y los dogmas contra cualquier herejía, no sólo en Egipto sino en toda la cristiandad, ofreciendo sus vidas como sacrificio en nombre de la Iglesia. Ellos fueron muy firmes y estrictos acerca de la fe una vez que la habían recibido (2 Tim 12:14).

La Iglesia Copta Ortodoxa es bien conocida como una Iglesia conservadora, especialmente en los dogmas y doctrinas. Al mismo tiempo, progresa no por adoptar nuevas doctrinas o nuevos “artículos de fe”, sino al explicar la fe misma “dada una vez a los santos” en un lenguaje contemporáneo.

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